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Los neonazis son como el legendario rey Midas, sólo que al revés: cualquier causa que apoyan, idea que abrazan o persona que defienden resulta automáticamente perjudicada. El conflicto árabe – israelí es el ejemplo clásico, entre ambos pueblos no debería existir más conflicto que por ejemplo el existente entre Alemania o Polonia o entre las naciones americanas y España, pero el automático alineamiento neonazi con los circunstanciales adversarios de Israel hizo que cualquier solución racional del conflicto se viera cada vez más lejana. Personalmente no dudo que los nazis sientan por los árabes el mismo desdén que sienten por cualquier ser humano incluyendo a ellos mismos (basta recordarlo a Hitler en sus días decidiendo que como el pueblo alemán había sido incapaz de ganar la guerra no merecía vivir y ordenando la destrucción de todas las fábricas, campos de cultivo e infraestructura alemanas) y me entristece por el Islam; a los nazis les tiene sin cuidado que sea la religión de 1200 millones de personas más interesadas en mejorar su calidad de vida que en las guerras, su riquísima historia, su milenaria convivencia con otras culturas o las joyas del misticismo sufí; sólo les interesa como racionalización del odio a los judíos, del mismo modo que si Israel se hubiera establecido en la antártida se entusiasmarían con aquella perversión de la ecología consistente en matar a quienes alteran el medio ambiente de los animales. Ni el Islam ni los árabes ni nadie merece semejantes “amigos”.
Por supuesto que no estamos (aunque con el “apaciguamiento” a un Irán nuclear a veces lo parezca) en los años treinta; la actividad nazi no sólo está prohibida por ley en Argentina y en la mayoría de las naciones del mundo sino y el desdén popular hacia ellos es casi universal (basta pensar en lo que le sucedería al que se le ocurriera salir a la calle disfrazado de oficial SS) pero también es cierto que estos individuos existen; son pocos pero llenos de odio y dispuestos a todo con tal de difundirlo. Y eso en el caso del conflicto árabe – israelí quiere decir hacer todo lo que esté a su alcance, como ignorar, tergiversar y aún fabricar hechos (ya que para ellos el fin justifica los medios) con tal de demonizar a Israel y hacer imposible la paz, porque la paz será posible entre seres humanos pero frente al Demonio sólo existen victoria total o derrota total.
21 julio 2007
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